¿Por qué
envenenaron el agua
Y enlodaron mi pan?
¿Por qué la última
libertad
La han convertido
en madriguera?
¿Acaso porque no me
burlé
De la amarga muerte
de mis amigos?
¿O porque fui fiel
a mi triste patria?
Que así sea.
Sin verdugo y sin
cadalso
No se es poeta en
la tierra.
Son para nosotros
las camisas de penitente,
El caminar con
velas y aullar.
(A. Ajmátova. ¿1935?)
Fuente: Soy vuestra voz : antología / Anna
Ajmátova ; selección, prólogo y traducción del ruso, Belén Ojeda-- Ed.
bilingüe-- Madrid : Hiperión, 2005.
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